AVISOS MÁS RECIENTES de la MISIÓN HISPANA desde TWITTER

viernes, 18 de febrero de 2011

Celebrando diez años como sacerdote


Queridos hermanos y hermanas en Cristo, les quiero compartir por medio de estas líneas mi agradecimiento a Dios por la vida en el Espíritu que me regaló en el bautismo, que reafirmó en aquel encuentro personal con Cristo y consagró a su servicio el día de mi ordenación sacerdotal.
El 23 de marzo de 1975, ni siquiera el mes de nacido, mis padres me acercaron al sacramento que me llenaría de dones como hijo de Dios (dones que no sé cuando se empezarían a notar). Pero lo que sí estoy seguro es que empezó una relación diferente con Dios a quien ya podría llamar Abba. Gracias a aquellas personas que donaron su tiempo para realizar las actividades en la iglesia: Retiro de evangelización, asamblea, campamentos y seminario; que hicieron madurar mi vocación sacerdotal. No fue una casualidad que aquel día 23 de febrero del 2001 me presentara de rodillas ante mi obispo para recibir el don de Dios de ser su sacerdote ¡para siempre!!!
Recuerdo ya desde mi ordenación como diácono el 14 de julio del 2000, año del gran jubileo, donde al entregarme el Evangelio me dijo mi obispo:

“Leonel: cree lo que lees, enseña lo que crees y vive lo que enseñas”.
Mi fe ha crecido por la Palabra de Dios que se da como semilla y lluvia viva. Por la predicación de sacerdotes y servidores laicos; hombres y mujeres. De discípulo el Señor me fue transformando para ser su apóstol, su misionero y pregonero. Aunque siempre mostré interés por la formación intelectual, desde que empecé el ministerio sacerdotal, he tratado de llegar al corazón de mis hermanos, compartiendo no ideas, sino una experiencia del amor de Dios que transformó y sigue transformando mi vida. He tratado de ser fiel a Dios y a mi madre la Iglesia en todo momento; a pesar de mi fragilidad humana que el Señor ayuda y sostiene a cada momento difícil.
En este periodo de mi vida, he sido testigo del poder de Dios en las comunidades que me ha tocado servir. Si no de una manera espectacular, sí en la sencillez, en la cercanía con los demás siendo amigo de los jóvenes, “hijo de los abuelos”, padre de los niños y hermano con los demás sacerdotes. He corrido buscando siempre la voluntad de Dios, por eso sirvo ahora en un país que no es el mío, a la Iglesia que siempre ha sido mía y yo de ella. Agradezco a mis maestros: mi obispo, sacerdotes, religiosas y amigos. Porque ellos han sido un don en este caminar, un don que se ha ido reflejando en el sacerdote que soy ahora. No soy el mejor, pero quiero serlo. La Iglesia se lo merece. Necesita mi esfuerzo diario, pues el Señor no me ha dado un espíritu de cobardía, sino para enfrentar el duro combate de la fe y evangelizar a tiempo y destiempo; en las casas y azoteas; con micrófono o sin él.
Ahora desde estas tierras lejanas, pero cerca y rodeado de gente buena, alabo y doy gracias a Dios por este don maravilloso del sacerdocio. Sepan que llevo a toda mi diócesis de Parral en el corazón, a mi familia, y amigos de muchos lugares. Me sigo encomendando a su oración para poder realizar esta misión que el Señor me ha pedido, como a sus discípulos: “Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio”. Eso hago acá, trato de hacerlo aún con mis limitaciones, pero Su grandeza se manifestará en mi debilidad.
Doy gracias por este don a Dios junto con mi hermano sacerdote Roberto Tarín, que ha sido mi compañero de siempre. Les doy mi cariño y me siento en estos días abrazado por todos y los bendigo. María, nuestra madre, los proteja con su poderosa intercesión.

La misa será el miércoles 23 de febrero a las 19.15 en la iglesia del centro en Malmö. Si no pueden venir la podrán ver en este blogg en vivo...

Gracias por sus oraciones!!!
Siempre con la guitarra en mano.















Compañeros de clase, un mundo por evangelizar.

Comunidad en Perstorp

Comunidad en Helsingborg

Comunidad en Lund


Comunidad en Malmö



Con el apoyo constante de las Hermanas Carmelitas misioneras de Santa Teresa que están en Estocolmo.



Siempre acompañado de María y siguiendo su ejemplo.


Agradecido a Dios por haber conocido al gran Papa Juan Pablo II

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada